Hidratación: bienestar en tiempos de calor

Por: Doctora Liliana Mejía - Endocrinóloga Pediatra

Sabemos que con el calentamiento global, millones de personas nos encontramos expuestas al riesgo de sufrir consecuencias devastadoras de todo tipo dentro de los próximos 25 años, o por lo menos eso advierten varios estudios publicados.

Ante la preocupante oleada de calor, los pediatras hacemos un llamado a la comunidad  para emplear buenos hábitos de hidratación, especialmente en niños y ancianos al ser los más vulnerables a sufrir alteraciones en su organismo con el incremento de las temperaturas de la tierra.

Tanto como una correcta nutrición, la hidratación diaria es muy importante para el desarrollo y crecimiento de los niños, debido a que influye en el funcionamiento de sus células y órganos, el transporte de nutrientes, los procesos de depuración de desechos que su organismo no necesita, la regulación de la temperatura corporal, entre otras funciones vitales.

No obstante, los pequeños son los más susceptibles a la deshidratación, ya que entre el 65 y 80% de su peso corporal es agua, según la edad; mientras que en los adultos esa proporción solo llega al 50%. Esta diferencia hace que las pérdidas de agua en el metabolismo sean más frecuentes y graves en los primeros años de vida por la etapa de desarrollo en la que se encuentra, el incremento de la actividad física, la temperatura ambiental y las funciones metabólicas normales de la digestión.

Debido a que los niños no cuentan con un mecanismo eficiente para el almacenamiento de líquidos, son más propensos a alcanzar un estado de deshidratación, especialmente por enfermedad como es el caso de las fiebres altas, diarrea aguda o crónica, vómito, disminución de la ingesta de líquidos, exceso de sudoración y los procesos infecciosos respiratorios como la gripa, neumonía y asma.

Es responsabilidad de cada padre y/o cuidador proveer al niño el líquido requerido de acuerdo a su edad y necesidad, aun cuando él no lo pida, con el objetivo de conservar la salud y promover hábitos saludables.

¿CÓMO HIDRATAR A NUESTROS NIÑOS?

Es importante saber que las necesidades de hidratación de los niños varían según su edad.

  1. Los   primeros seis meses de edad  los niños se hidratan exclusivamente de leche materna, que les provee todo lo que el cuerpo necesita.
  2. Después de los seis meses y hasta los dos años, la leche materna pero se acompaña de la ingesta de agua pura y/o contenida en jugos naturales, sopas, verduras y frutas.
  3. A  los 3 años, cuando inician la etapa escolar, lo recomendable es que reciban líquidos cinco veces al día después de cada comida y refrigerios; mientras que para los niños deportistas se recomienda hidratarlos antes, durante y después de la actividad física, nunca con gaseosas.

¿CÓMO SÉ QUE ESTOY BIEN HIDRATADO?

La mejor forma de comprobar que se está bien hidratado es a través de la orina. Es necesario  tener en cuenta la cantidad de veces que vamos  al baño y el color que ésta tenga.

Si la orina tiene un amarillo muy claro, significa que estamos correctamente hidratados. Por su parte, un color amarillo oscuro y un olor fuerte, nos puede indicar que necesitamos beber más agua.

Otros signos de deshidratación son resequedad de labios y piel, la fatiga sin explicación y la falta de concentración en las actividades diarias.

RECUERDA: NO SOLO EL AGUA HIDRATA 

Es importante brindar una educación completa a nuestros niños sobre hábitos de vida saludables, los cual incluye el consumo de frutas y verduras, jugos naturales.

Las sopas son fuente de hidratación debido a sus altas concentraciones de  electrolitos, los cuales aportan nutrientes al organismo y facilita la absorción de líquidos.   

Una de las principales recomendaciones es evitar el consumo de  gaseosas, jugos artificiales, malteadas, refrescos achocolatados, leches con sabores, ya que contienen gran cantidad  de endulzantes que tienden a desencadenar problemas de colon irritable, estreñimiento, alergias, obesidad y diabetes; además de la deshidratación debido a la ingesta de conservantes derivados de la sal. 

¡LA FÓRMULA DE LA HIDRATACIÓN! 

Con una sencilla operación matemática se puede obtener la cantidad exacta de agua que debe consumir cada persona, según lo requiera su organismo:

(Peso corporal en libras) / (2) = Cantidad de agua diaria en onzas.

Toma el valor de tu peso corporal en libras y divídelo en dos. El resultado es igual a la cantidad de onzas de agua que tu cuerpo necesita a diario.