Consumo de Sustancias Psicoactivas:

Dra. Zeudy K Rodríguez Pedraza. Pediatra – Universidad de Cartagena. Miembro de la Asociación Colombiana de pediatría.

El consumo de sustancias psicoactivas es un problema a nivel nacional e internacional de la Salud Pública, las cuales inciden principalmente en jóvenes con edades comprendidas entre los 12 a los 17 años, siendo estos los más vulnerables a iniciar en esta práctica que impacta a futuro en los años de vida, provocando una discapacidad o muerte prematura como consecuencia del consumo.

Para nadie es un secreto que, la adolescencia es la etapa de la infancia que atraviesa por momentos de mucho riesgo, en el que la sociedad brinda un panorama de oportunidades para evaluar los diferentes comportamientos que ayudan a construir por medio de la crianza las fortalezas internas y externas; y demás que se requiere para evitar que los niños, niñas y adolescentes se acerquen al consumo de sustancias. 

Los valores que se enseñan en casa, se ve reflejados en la conducta que tiene los jóvenes en entorno sociales como la escuela; es por eso que, los padres tienen la tarea de dar ejemplo través de su propio comportamiento y reflejar la manera de como los adolescentes deben actuar en un ambiente social. Así como la casa es un espacio para aprender principios éticos, el colegio juega un papel muy importa en el desarrollo de estos, ya que ellos aprenden a relacionarse los unos con los otros desde el ámbito académico, social y emocional.

Desde la Pediatría, se observa la necesidad urgente de educar a padres y profesores entorno a la inteligencia emocional, a partir del reconocimiento propio de la autonomía e individualidad de cada niño, niña y adolescente. Puesto que cada ser es único e irrepetible, en el que se construye dentro de un hogar que tiene la responsabilidad de ser garante de sus necesidades básicas y derechos, ocupándose de la construcción de su personalidad, acompañándolos en su tarea de crecer y forjar adultos sanos en lo mental, emocional, espiritual y físicamente.  

Los padres como figura de autoridad, deben enseñar con amor, disciplina y respeto para hacer cumplir las normas con responsabilidad dentro del proceso de crianza, con la conciencia de supervisar y controlar, para así corregir sus actos al momento de equivocaciones o incentivarles en caso contrario; asimismo permitirles construir un proyecto de vida que configure sus oportunidades y posibilidades a futuro. Estando atentos a no incurrir en la permisividad, dejando pasar por alto conductas y comportamientos de riesgo que conducen al niño a la adultez sin control y desenfreno.

Para poder lograrlo hay que empezar por desapegarse de todas las cosas que distraen cada día al ser humano y lo alejan de su autoconocimiento, en el que le permita ocupar gran parte de su tiempo en distracciones efímeras; distanciando a padres e hijos y perdiendo la oportunidad de construir relaciones afectivas solidas.

La propuesta es volcar la mirada al interior de cada niño y adolescente, observando sus gestos y comportamientos, aprender el modo como reaccionan a las distintas circunstancias, conocer sus deseos e impulsos, sus miedos y percepciones de la realidad, la manera como se relacionan con los demás pares dentro y fuera de la escuela, para contribuir a relaciones sanas con los demás, saber elegir sus amigos y crear espacios de ocio saludables, donde ellos puedan soltar todo el mar de emociones que llevan dentro como jugar, sonreír y llorar juntos.

En el marco de este objetivo hay que aprender a conocer y desarrollar estrategias de afrontamiento a las pérdidas y vivencias de duelo, dado que los momentos difíciles también hacen parte de las crisis existenciales, el cual la espiritualidad y la religión son herramientas que ayudan a encontrar el apoyo afectivo, solidaridad y la trascendencia suficiente para reanudar la vida.

Es importante resaltar que en el interior de la mente y en las emociones se gestan las acciones, reacciones y comportamientos de cada ser humano; en el que los adolescentes siendo el objeto de atención en la prevención del flagelo de las drogas no son la excepción, por eso hay que conocerlas y distinguirlas. Estas pueden ser positivas como la alegría, buen humor, optimismo, gratitud, serenidad, esperanza, inspiración, diversión, entre otras que conducen a construir y sostener una mente con claridad, racionalidad y creatividad, lo que permite formar un ser servicial y amoroso consigo mismo y con los demás. 

A su vez, las negativas como la ira, ansiedad, tristeza, miedo, impaciencia, apatía, irritabilidad, frustración, indiferencia se presentan en la cotidianidad; de igual forma como seres humanos, todos la experimentan y aprender a vivirlas, sentirlas y superarlas desde la transformación de las mismas en el menor tiempo posible, dado que quedarse inmerso la mayor parte del tiempo en éste tipo de emociones afecta los sentimientos de una manera permanente conduciendo a la enfermedad mental. Esta es la manera cómo actúan y afectan las distintas sustancias conocidas de uso, abuso y dependencia frecuentes como el alcohol, cigarrillo, marihuana, cocaína, heroína, éxtasis, hongos alucinógenos inhalantes (popper, goma) y fármacos como benzodiacepinas, anfetaminas y opiodes, los cuales acaban destruyendo lentamente las zonas del cerebro encargadas del proceso de regular las emociones, de desarrollar los procesos de atención-memoria y construir el juicio y raciocinio.  

De ahí, radica la importancia de evaluar de manera oportuna los riesgos individuales a los que cada adolescente está sometido con el fin de acudir en búsqueda profesional de inmediato y así evitar consecuencias lamentables a corto y largo plazo. En la experiencia de criar y vivir de cerca todas las emociones de los niños y adolescentes tanto positivas como negativas, debemos visualizar los potenciales riesgos de la perdida de equilibrio y de regulación entre ellas, el poco control en la adaptación ante las situaciones de estrés y ansiedad, como factores propiciadores a un aumento del consumo temprano de sustancias psicoactivas.  

Promover el conocimiento claro y preciso de los riesgos de todas y cada una de las sustancias mencionadas y los efectos que ocasionan en el cerebro y su impacto en la calidad de vida que hará que ellos se apropien de una verdad que los libera, creando así, un futuro más digno.